Cada vez más personas están practicando la caminata afgana. Aquí unos consejos
Foto Cortesía.
Salir a caminar siempre será beneficioso para nuestra salud, las bondades de este ejercicio que solo requiere tener zapatos cómodos y una buena actitud, ayuda a prevenir algunas enfermedades cardiacas, reduce los niveles de estrés y depresión. Entre otras enfermedades.
Sin embargo, cada vez coge más fuerza entre quienes salen a caminar, practicar la caminata afgana, una forma milenaria de ejercicio que combina los movimientos corporales con la respiración, una especie de meditación andante.
El diario El Correo, habló con el doctor Markel Pérez. El responsable de la Unidad de Medicina Deportiva de la clínica IMQ Zorrotzaurre desgrana las claves de esta marcha, inspirada en las caminatas de los nómadas afganos, capaces de recorrer grandes distancias sin apenas fatigarse.
¿Qué es la caminata afgana?
El diario explica qué. La caminata afgana es más que una simple técnica para andar al aunar el ejercicio físico (caminar a buen paso) con el bienestar mental (meditación). El secreto de esta marcha tan de moda consiste en coordinar los pasos con la respiración (siempre por la nariz), de manera que se optimiza la oxigenación del cuerpo, «lo que aumenta nuestra resistencia y esto hace que nos cansemos menos», precisa el experto.
Consejos para practicar la caminata afgana
El experto le contó a El Correo. Aunque existen varias técnicas para practicar esta marcha, la más conocida es la de los ocho pasos. «Coge aire por la nariz durante los tres primeros pasos, aguanta la respiración en el cuarto, exhala el aire en los tres siguientes y vuelve a aguantar la respiración en el último. Esta pauta se debe repetir a lo largo de todo el recorrido. Es decir, inspira por la nariz (tres pasos), aguanta (un paso), exhala (tres pasos), y vuelve a retener el aire (un paso)… y así sucesivamente», explica el doctor Markel Pérez.
La técnica varía cuando se camina cuesta arriba. En estos casos, los expertos desaconsejan hacer pausas en la respiración. En su lugar, recomiendan respirar y exhalar cada dos pasos.
El responsable de la Unidad de Medicina Deportiva de la clínica IMQ reconoce que esta técnica «puede resultar un poco frustrante al inicio porque no es nada fácil coordinar correctamente el movimiento del cuerpo y la respiración. La marcha afgana requiere de mucha concentración, paciencia y constancia porque los resultados no son inmediatos, se puede tardar en conseguir los objetivos. Los resultados son fruto de la práctica».
Precauciones
Aunque es un deporte seguro, que beneficia en cualquier edad, no es aconsejable para personas con problemas cardiacos graves (deben consultar antes con un médico) ni con enfermedades respiratorias severas. «Si durante la marcha el caminante se siente mareado o incómodo con las respiraciones es mejor que se tome un descanso o reajuste el ritmo de las inspiraciones y exhalaciones a su propia capacidad».
Cómo siempre le aconsejamos cada vez que le recomendamos una actividad física, lo mejor es que antes te practicarla, consulte con un médico de confianza.
[masterslider id=”26″]
